miércoles, 4 de noviembre de 2020

EL ORDEN DEL BOSQUE (CUENTO)

 

EL ORDEN DEL BOSQUEhttps://www.ademan.org/wp-content/uploads/2019/04/Bosques.jpg

En un hermoso bosque, repleto de árboles milenarios de todos los tipos, rodeados de suaves montañas de las que nacían innumerables manantiales de fresca agua que de las que se nutría el río que lo bordeaba, vivían en él todo tipo de animales bajo el orden patriarcal del Gran Oso, un animal grande y justo respetado por todos tanto por su fiereza como su sabiduría.

Pero el Gran Oso se estaba haciendo mayor y bondadoso y los animales bajo su tutela empezaron a hacer lo que les venía en gana: La rana croaba a todas las horas; el cuervo no respetaba el nido de las otras aves; la cigüeña no venía cuando se le esperaba ni se iba cuando tocaba; los jabatos molestaban a los lobos y las nutrias taponaban los manantiales en vez de algunos de los recodos del río, como era su deber. Así poco a poco el Gran Oso fue perdiendo el poder sobre su reino.

Fue entonces cuando el Águila de Cabeza Blanca, y el Zorro Plateado, sus asesores en el gobierno, decidieron urgir un plan por el que los animales del bosque volvieran a ver necesaria su protección.

Para ello contrataron los servicios del Clan de las Culebras Rayadas que con su sibilina presencia, su sutil amenaza hicieron que las ranas se escondiesen y croasen solo al anochecer; el cuervo cuidase y vigilase su nido sin preocuparse del nido de los demás; la cigüeña llegara al comienzo de la primavera para tener a sus crías y se fuesen con ellas al comienzo del otoño, que los lobos pusieran en su sitio a los jabalíes y las nutrias no secaran el río.

Cuando al cabo del tiempo, cuando en el bosque había vuelto a recuperar el Orden del Oso y todo parecía estar en su sitio, pidieron los Asesores a las Culebras que se fueran del lugar, estas se negaron y aunque el Águila atrapase y echase a algunas detrás de las montañas. Aunque el zorro consiguiera atrapar a otras con trampas puestas en los bebederos, al cabo de un tiempo eclosionaban algunos huevos escondidos en lugares apartados volvían a aparecer los desagradables reptiles.

Nunca más en el hermoso bosque volvió a reinar un Orden apacible, en su lugar surgió el Orden del Temor y aunque no era lo que querían los Gobernantes del lugar, al final resolvieron que no era tan malo por que su poder no corría peligro y por lo tanto sin contar con sus súbditos, decidieron que para ellos tampoco.

Y aunque en el Bosque parecía que todo estaba en orden, en la clandestinidad se iban reuniendo los que no se resignaban a vivir con miedo y preferían marcar su territorio con el caos como signo de protesta. De lo que pasase mañana no se sentían responsables. Y así fue como empezó a flaquear de verdad el gobierno del Gran Oso.

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