¡TODO ESTÁ BIEN…!
Preparó con esmero la cena de ella: las verduras, unas lentejas que habían sobrado del mediodía y un poquito de pechuga de pollo bien tamizado, a su mujer no le agradaba encontrar pieles en la comida. Todo templado, un poco más caliente de lo habitual antes de añadirle el último ingrediente, bien disuelto en un poco de caldo para añadir al puré y darle la consistencia adecuada.
Ella estaba incorporada en la cama, bien limpia y aseada. Él puso música de fondo en un dial que permanecería toda la noche sonando suavemente como venía siendo habitual en los últimos años cuando descubrió que la música tranquilizaba su sueño y le permitía a él pegar un ojo mientras con el otro seguía en constante alerta, aunque la verdad es que en los últimos meses la medicación y el proceso de la enfermedad de su mujer habían tranquilizado el día a día en aquella casa, el hogar de ambos desde hacía más de sesenta años.
Envolvió con cariño y esmero el cuerpo de ella con un delantal afelpado que hacía las veces de babero y le dedicó una sonrisa antes de empezar a darle la cena, poquito a poco mientras le iba comentando los acontecimientos de la familia, de los amigos… ¡Ahora ya tan escasos!, un traguito de vez en cuando hasta llegar a ver el final del bol. A ella se le iban ya cerrando los ojos cuando le quitó el babero, hoy no iba a darle el yogur, retiró con cuidado las almohadas que tenía detrás y la arropó con delicadeza mientras le seguía susurrando por unos momentos cuánto la quería, le dio un beso en la frente y tomó su mano mientras la mujer terminaba por dormirse. Quizás también él se quedó dormido en el sillón al lado de la cama, cuando fue consciente de que quedaban muchas cosas por hacer todavía volvió a acercarse a ella, puso su mano en el pecho y escuchó. ¡Todo estaba bien…! Volvió a besar su frente, su mejilla una y otra vez hasta que en lo que pareció un arrebato se alejó de la cama, apagó la luz y cerró la puerta del dormitorio.
Con él llevaba el babero y los utensilios de la cena. Al primero lo incorporó a la lavadora, el resto lo fregó, secó y colocó en el armario de la cocina, todo en perfecto orden. A continuación se dispuso a preparar su cena, hoy de forma excepcional se iba a dar el capricho de comerse dos huevos fritos con patatas y jamón, todo aquello que el médico le había prohibido hacía un cuarto de siglo para evitar la hipertensión y el colesterol. Mientras se freían las patatas preparó frente al televisor una mesa auxiliar, parecida a un atril, que la había regalado su nieta en las últimas Navidades, y que con sus dos posiciones, una horizontal, le permitía comer sobre ella o escribir, y la otra inclinada donde podía poner un libro e incluso el periódico debidamente doblado para leer. No recordaba otro regalo al que estuviese dando tanto uso. Puso un mantel, abrió una botella de vino, un reserva en botella de 333 mililitros, suficiente para darse un homenaje alguien abstemio como él de los placeres del alcohol. Y cenó disfrutando de cada bocado, de cada sabor sin evitar que alguna lágrima se escapase de sus ojos. Al terminar limpió y recogió todo dejando en el escurreplatos la sartén, el plato, el vaso y los cubiertos que había utilizado, se despojó de las ropas con las que había pasado el día y las introdujo antes de ponerla en marcha en la lavadora. No pudo evitar hacer un mal gesto al notar el olor a orín de sus calzoncillos. En su lugar ahora llevaba puesto un traje de baño no usado desde el siglo anterior y sobre él un albornoz. Dejó caer el agua sobre la bañera bien cerrada, comprobó que eran las 22.33 horas y sonrió al pensar que se estaba retrasando 3 minutos sobre sus previsiones y mientras esta se llenaba él escribió en la misma mesa de la cena una nota a su nieta, la más joven, aquella que estaba siendo en los últimos años su consuelo y la única alegría.
Hizo varios intentos de escribir en el papel que terminaba arrugado y echado en la papelera, al final solamente dejo escrito: “¡Todo está bien…! Te quiere tu abuelo”.
El resto de papeles los añadió a la bolsa de basura, habitualmente el papel lo reciclaba, pero eso ya lo había hecho por la tarde y en aquellos momentos solamente quería dejar todo ordenado. Se acercó al baño para comprobar que la bañera tenía el agua algo por encima de la mitad y le pareció suficiente, abrió el tapón para que no se llenase más, dejó el agua cayendo en ella, así no estaría fría cuando se diese el baño y tampoco se derramaría por el suelo mientras bajaba la basura al portal. Mientras esperaba el ascensor, con aquellas fachas que vestía prefería no encontrarse con algún vecino en las escaleras, dejó sujeto en el espejo del mueble del hall, el sobre donde había dejado escritas varías hojas que le habían llevado semanas de duras cavilaciones plasmar en papel y la nota para su nieta. “¡Todo está bien…!” Volvió a leer al regresar cerrando la puerta tras él, “te quiere tu abuelo” recordó que ponía en la nota mientras colgaba el albornoz detrás de la puerta y se metía en la bañera con la cantidad justa de agua caliente que deseaba.
No volvió a cerrar el tapón ni cerró el grifo que seguía manteniendo el mismo ritmo que el desagüe. Comprobó que tenía a mano el álbum digital con las fotos familiares que le habían regalado por su cumpleaños donde se había recogido toda su vivencia en imágenes, escaneando fotos antiguas, en algunas incluso con sus padres, fotos de bodas, la suya, la de sus hijos e incluso las bodas de sus nietos aparecían allí. Con esas imágenes quería recrearse después de producirse un pequeño corte aunque profundo en la ingle donde sabía por su experiencia profesional que pasaban muchas venas y arterias, situaría el álbum sobre la mesa en forma de atril y podría pasar las hojas sin ensuciarlas de sangre, la sangre que iría perdiendo poco a poco desde aquel otro punto más próximo al cáncer que le iba a llevar en breve a la tumba y al que no iba a dar oportunidad de hacerle sufrir ni a él ni al resto de la familia más que un breve espacio de tiempo.

Real como la vida misma de muchos ancianos. Me gustó como está contado, sin concesiones. Solo una cosa, en la penúltima linea pusiste "llegar" donde entiendo que debe ser "llevar"
ResponderEliminarcorregido, toda la razón
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