miércoles, 18 de noviembre de 2020

ESCRÚPULOS

 

Tantas veces intentaron quererse. Tantas veces se buscaron sin encontrarse que finalmente a nadie extrañó que se fugaran juntos huyendo de ellos mismos. Dejaron atrás sus matrimonios rotos, unos hijos que eran el reflejo de su propio fracaso y nietos que los miraban como se mira a una naranja dentro de una exprimidora, Solo tenían interés en sacarles todo el jugo posible.

Se habían conocido el día de su primera comunión. El cura que iba a oficiar la misa se puso enfermo y tuvo un desvanecimiento. Mientras trataban de reanimarlo y los feligreses comentaban que el desmayo le había producido al cura un fuerte olor a alcohol, ellos se metieron en un confesionario y estuvieron media hora larga jugando a médicos.

Comulgaron con la conciencia de haberlo hecho en pecado mortal y fueron conscientes que para el futuro tenían que escoger entre el juego de médicos y la comunión. Cada uno por separado, decidió que preferían seguir jugando a médicos, pero no encontraron valor para hacerlo juntos porque al mirarse veían las llamas del infierno en los ojos del otro. De manera que dedicaron sus esfuerzos a jugar a médicos y enfermeras con otras personas de distintos géneros.

Con el tiempo, fueron a la universidad y allí coincidieron en las clases de Ecuaciones Diferenciales Aplicadas a la Física y como para entonces ya no creían en las llamas del infierno no encontraron reparo en recordar el día de su primera comunión y terminaron acostándose los martes y jueves primero al acabar las clases y con el tiempo faltando a ellas.

Esto hizo que acabaran suspendiendo la asignatura. Fue el único baldón en sus inmaculados historiales y fue la causa de otra traumática separación.

El incidente los llevó a casarse por separado, ella con un famoso traumatólogo y él con una traumatóloga famosa. Se veían por Navidad en la fiesta anual del Departamento de Física de la Universidad, pero no todos los años concluían la fiesta en un cuarto de hotel, solo aquellos en que los dígitos del año eran un número primo.

Y pasaron los años, tuvieron hijos y con el tiempo nietos y sus matrimonios burgueses y bienintencionados acabaron en un trauma como era fácilmente previsible.

En la fiesta del año 2011 que es número primo, decidieron marchar a vivir juntos lo que les quedaba de vida. El 31 de Diciembre por la mañana, llamaron a sus cónyuges desde el automóvil en el que ya se habían embarcado rumbo a la libertad y les dijeron adiós.

Varios kilómetros más adelante, a mitad de una amplia curva de la A-8 él la miró y le dijo:

-          ¿Supongo que sabes que no te quiero?

-          Pues claro, nunca me hubiera fugado con un idiota que estuviera enamorado de mí. No quiero líos.

Él le dio un beso, ella le metió la lengua en la boca y sin darse cuenta desplazó el volante a la izquierda y se empotraron contra un camión que venía cargado con 20.000 litros de leche. La carretera quedó blanca en una extensión de 50 metros.

Ella murió instantáneamente y el tardó un par de minutos en expirar. Su último pensamiento fue que el accidente era un castigo por haber hecho la primera comunión en pecado mortal.

 

 

 

3 comentarios:

  1. que final tan trágico para dos personas que solo querían salir de la rutina.

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  2. Así no se llegan a aburrir juntos. Muy de Ángel el relato.

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  3. Generalmente el destino siempre nos acecha a la salida de una curva

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