martes, 8 de diciembre de 2020

LA SORPRESA DE ESTRELLA

 



Era lunes por la mañana y Juana preparaba el desayuno para sus hijas que iban al colegio.

Por motivo del virus, se habían mudado a la casa de campo y el cambio les había afectado a las tres, sobre todo por que la mudanza no solo suponía estar mas libres que en la ciudad si no que también se debía a su reciente divorcio. Juana empezaba a deprimirse, pensando que el trabajo, atender a sus hijas y llevar la casa era demasiado para ella sola.

La pequeña Sofía se levantaba con mucha energía siempre, nunca hacía falta que la despertasen. Ya estaba cantando un villancico que le habían enseñado en la guardería el dia anterior. Por el contrario su hermana Raquel que era 4 años mayor estaba mas disgustada por todo aquello. Y por las mañanas solo quería dormir 5 minutos mas.

    -Venga, ya esta el desayuno, acuérdate que hoy te recoge papá -entró Juana en la habitación para abrir las ventanas

     - No tengo ganas de ir hoy a clase mamá, tengo mucho frio -dijo mientras se tapaba mas con la manta.

La madre se acercó a su hija y le habló mientras le acariciaba la cabeza – cariño, hoy tienes que ir, nos ponemos un jersey y unos calcetines gorditos?

     - Vale -salió de la cama mostrando mucha pereza.

     - Te voy a preparar un chocolate caliente, que te parece? -sonrió la madre mientras se iba de la habitación.

Raquel miraba por la ventaba que llovía y el día era muy gris, a lo lejos veía nieve en las montañas.

      - Raquel, donde está estrella? -gritó Sofía desde el salón

      - No lo sé, no la he visto -respondió Raquel mirando una pelota de colores que estaba en el suelo.

      - Mamá Estrella no ha dormido en casa otra vez – dijo Sofía mientras cogía una tostada

Estrella era la gata que tenían y que estaba acostumbrada a ir y venir siempre, pero hacía varios días que no había regresado y a las niñas les entristecía, estaba en casa desde muy pequeña y se la habían llevado con ellas al campo.

      - Mamá estrella tiene frio en la calle, no se ha puesto su abrigo -la pequeña apretaba los labios

      - Sofi, Estrella volverá pronto, ademas tiene que visitar a su familia por navidad, sino va estar triste. ¿no es así?

      - Si, pero yo la echo de menos, me gusta dormir con ella

      -Lo se cariño, volverá, ya veras que sí.

 En su mente la madre no estaba tan segura de lo que decía. Parecía que esta vez era diferente por que el tiempo había cambiado mucho, todas las madrugadas caía la helada y temía encontrarse con su cuerpo por la carretera cerca de la casa, lo peor era que las niñas lo vieran.

 Al llegar la hora de la cena, la hija mayor comentó a la madre que no quería tener otra mascota nunca mas.

      - Pero yo quiero un gato pequeño, que sea de rayas como estrella, Mamá yo si quiero un nuevo gatito. - decía sofía ilusionada mirando a su madre.

      - Si cariño, ya veremos.

      - Mamá! He dicho que no quiero otro gato jolin dijo enfadada Raquel – lanzando a su hermana una mirada de rencor .

      - Bueno ya es hora de dormir, venga lavaros los dientes.

A la mañana siguiente Juana estaba preparando el desayuno y vistiéndose. Una vez mas volvió a llamar a Raquel para que desayunara pero como de costumbre no respondió. Sin embargo escucho un grito en la habitación de Sofía.

      - Mama mama! Gritaba la niña con voz aguda. La madre corrió a la habitación y tras de ella fué Raquel

      - Estrella está aquí!

Al entrar en la habitación vieron que la pequeña tenía abierto el ultimo cajón del armario y dentro estaba Estrella, los calcetines estaban empapados con sangre, la gata estaba recostada y parecía cansada, muy pegados a ella resaltaban dos pequeños gatitos rayados de color blanco y naranja, como dos bolitas de pelo. Raquel y Juana se quedaron en la puerta asombradas con una gran sonrisa y a la vez ternura de ver aquello.

      - Os dije que volvería – dijo la madre mientras abrazaba a sus hijas.

las niñas sonrieron y estuvieron contentas con los nuevos integrantes de la familia a quienes les pusieron sol y luna por que eran dos gatitas.

Por su parte Juana pensó que si aquella gata había pasado las noches de frio fuera de casa y ahora estaba siendo madre  pese a las dificultades, todo iría bien para ella y sus hijas mientras estuvieran juntas.

5 comentarios:

  1. Una historia muy dulce que nos muestra lo que nos enseñan también nuestras mascotas.
    El nombre propio de la gata, Estrella, aparece en minúscula alguna vez, es para corregir.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Y papá en minúscula que no es el de Roma

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  4. sino va estar triste. ¿no es así?. Este sino debe ir separado "si no". Por lo demás muy bien. Creo que encaja muy bien como cuento infantil para estas fechas de Navidad

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