Siempre fui aficionado a las motos. A los veinte años
tuve un accidente y me quedé tetrapléjico. Me pusieron un exoesqueleto de
titanio y de nuevo pude gozar de movilidad.
Años más tarde, una enfermedad grave hizo que perdiese
las extremidades superiores e inferiores. Me las sustituyeron por unas prótesis
de titanio con ruedas autopropulsadas en
los extremos. En adelante pude rodar con total autonomía.
Con el tiempo y debido en parte a las penurias anteriores
y también, debo reconocerlo a los excesos de todo tipo que cometí, me falló el
corazón y lo sustituyeron por un novedoso motor eléctrico con tecnología de
grafeno. Me dieron una garantía de cien años de funcionamiento
Estoy muy bien, pero tengo que cambiar el aceite cada
diez mil kilómetros.
Y SUERTE SI NO TIENE QUE CAMBIAR RUEDAS
ResponderEliminarjajaja
ResponderEliminar